Posteado por: administrador | octubre 30, 2007

La ira de Sarkozy

Situaciones como la planteada por la desbaratada entrevista de la periodista de la cadena americana CBS al presidente francés, deberían hacernos reflexionar sobre la cultura banal del infoentretenimiento o de la telebasura.

Sarkozy atendió a la periodista debido a que su jefe de prensa le convenció que tal entrevista venía bien a sus intereses, ya que días después el líder gabacho viajaba a los Estados Unidos en viaje oficial. En principio nada que objetar, salvo que el francés ya tenía entre ceja y ceja a la “canalla”, después de que ésta intentara otra entrevista en Bulgaria y sólo le realizara preguntas banales sobre su posible divorcio, nada de política internacional ni similares. Incluso Sarkozy ya advirtió a la periodista que no le iba a contestar a las preguntas sobre su vida privada.

Varios son los fallos cometidos por los asesores del presidente francés. A saber, primero que el interés y el conocimiento mostrado sobre Sarkozy, por  Lesley Stahl la periodista, era superficial y había dado muestras de ello con anterioridad. Los asesores tenían que haber “obligado” a la entrevistadora a aceptar una lista de preguntas previa; al menos negociarla sobre lo que iba a contestar o no el presidente.En segundo lugar, un líder tiene que saber que jamás debe exteriorizar su estado mental, sobre todo si demuestra ira; entendiendo que de ser así su imagen quedará “tocada” para los restos. Y pocos pueden fiarse de quien se muestra como una persona intolerable y con suma capacidad para “perder los nervios”.Por último, si el presidente piensa que su jefe de prensa es un “imbécil”, está obligado a echarle, por suponer que el experto es un inepto por no seguir los sencillos pasos del sentido común. La realidad es que quien se puso nervioso fue Sarkozy y si tenía que hacer otras cosas más importantes debería haber declinado la invitación de la cadena de televisión. Un líder debe mostrar carisma y si Sarkozy dio muestras de ser una persona irascible, con alto grado de ira en su interior, considero que su actitud fue nefasta para su propia imagen. Claro que siempre estarán los que piensen que los líderes poderosos tienen que ser impredecibles y las formas del francés estuvieron a la altura de su cargo.El problema, el gran problema, es juntar las “churras con las merinas”; el periodismo del espectáculo con la política. Un cóctel que atraerá a muchos y venderá pero que, seguramente, también rebajará la política hacia una banalidad imposible de entender entre quienes tienen que gestionar nuestro futuro. Todos los intentos de llevar la política a la telebasura han fracasado; no sé si seguirán fracasando pero, al igual que ha ocurrido con Sarkozy, sí pueden provocar más pérdida de confianza en la clase política. Una forma más de campaña negativa a utilizar con los rivales, sobre todo si se les quiere dejar en ridículo; tal cual lo ha hecho el dirigente francés al dejar con la palabra en la boca a su entrevistadora. Por cierto que Sarkozy no sacó nada en claro pero sí la CBS, cuyos responsables utilizaron las imágenes para hacerse publicidad y aumentar el número de telespectadores. Francisco Roldán Castro. Pte. de la Asociación Española de Consultores Políticos

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