Posteado por: administrador | octubre 18, 2007

El poder y la formación

Verdaderamente perplejo me quedé la otra noche viendo el programa de televisión donde los ciudadanos se enfrentan, nunca mejor dicho, a los
políticos de turno. En esta ocasión les tocó a Llamazares (Izquierda Unida), Carod Rovira (Esquerra Republicana. Independentistas catalanes) y Durán i Lleida (CiU). Lo de independentistas lo pongo porque muchos vivis fuera de España y puede que no os suene el asunto, o sí, no lo sé. El caso es que no quiero hablar del joven que llamó a Carod Rovira con la traducción de su nombre al castellano, José Luís. A mí personalmente me da igual como se llame cada cual y si el independentista quiere que le llamen Josep Lluís (no sé si en catalán hay acento o no, lo siento) pues eso.

Yo me formé como politólogo en la Universidad Autónoma de Barcelona y me parece que hay otros problemas más graves que el idiomático; entre otros motivos porque es muy posible que al que preguntó le pareciera más sencillo decir el nombre castellanizado que decirlo en catalán, porque a lo peor no sabía pronunciarlo perfectamente.

No me refería a este caso, del que la verdad no quería hablar pero finalmente he dado mi opinión. Me refiero a quien consideraba, hasta  el pasado lunes, un político excepcional: Durán i Lleida. Le preguntaron algo así como que si a todo hijo de vecino le hacen un tercer grado para conseguir un trabajo, además de presentar tres carreras, dos másters y cinco idiomas, por qué a un político no se le exigía un mínimo de formación. La respuesta fue curiosa: como estamos en democracia no se puede dejar de lado a aquellos que no están suficientemente formados. Claro, entendido, por eso en el Congreso de los Diputados español hay un porcentaje mayoritario que no tienen estudios superiores.

Dice mi buen amigo José Cabrera Forneiro, psiquiatra que acaba de editar un libro maravilloso sobre “La salud mental de los políticos” (por ahora casi incunables los dos tomos que me ha regalado, porque no se vende en ninguna librería) que “si hay algo en la vida para lo que el ciudadano debe estar especialmente preparado es precisamente para el manejo del poder”. y yo me pregunto: ¿no será que Durán i Lleida quiere mantener el cortijo a salvo?. Me explico, en el país de los ciegos el tuerto es rey y Durán i Lleida es profesor de Ciencias. ¿A que me entendéis?.

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